Archivo de March, 2007

Delfín hasta el fin: alucinante fenómeno de e-rating

Monday, March 12th, 2007

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Escuché en Radio Concierto a un par de locutores que tomaron contacto con un nuevo fenómeno Web, Delfín, un cantante ecuatoriano que subió a YouTube una de sus producciones “Torres gemelas” y que ha tenido un increíble e-rating.

La entrevista y el tenor de la conversación me parecieron un tanto escolares, pero me quedé intrigado con el personaje. Decidí experimentarlo por mí mismo en YouTube y claro, tanto el video como la canción son alucinantes, entendiendo por alucinante algo sorprendente que no tiene una explicación inmediata. Sólo sabes que es algo poco habitual y que te encandila. Entraría en la categoría de “risa nerviosa”, término que acuñamos en Barcelona con Maite y mi amigo Rafa para referirnos a los multifacéticos y a veces patéticos eventos de la actualidad.

“Torres gemelas” se trata de un tecno-folclor-andino, como el propio Delfín define, muy divertido, alegre, hasta ingenuo, que contrasta con las imágenes, tan serias, de las Torres Gemelas de Nueva York, en llamas. Recomiendo ver este video y guardarlo en los favoritos de YouTube. Pero no para reírse y encontrarlo “de culto”, “cool” o esos apelativos facilistas que banalizan todo, sino que para analizarlo.

Por mi lado, resumo mi análisis en lo siguiente: un fenómeno de masas complejo pero simple a la vez, pasajero, como todas las cosas que el sistema global absorbe para su beneficio. Yo creo que Delfín Quishpe ni siquiera sospecha cuánto se desperfila al aceptar que lo definan como Kitsch. Lo importante es que en él hay cierta ingenuidad que lo hace grande, una manera espontánea de expresar su desconcierto frente a las salvajadas del nuevo milenio, desde la Sudamérica indígena, no obligada a cuadrarse con los sentimientos graves del norte.

Véanlo y me lo comentan. Aquí hay algo.

Transantiago

Monday, March 12th, 2007

Yo apoyo el Transantiago. Y aunque tiene debilidades evidentes, me esfuerzo por promover este proyecto que de verlo funcionar en su máximo potencial me llenaría de satisfacción. Chile hace tiempo que tenía una deuda en este tema. Hay un aspecto de autoestima colectiva que no podíamos ignorar. Cuántos malos ratos provocó el antiguo sistema de micros a todo el mundo, sobre todo el de la etapa de los buses amarillos. Porque al menos los antiguos, esos que parecían citronetas gigantes, con el motor adelante y decorados camp, eran estéticos y parte del paisaje icónico nacional.

No me gustó la cobertura de la televisión cuando el sistema fue lanzado. Me pareció demasiado denunciante, opinante y milenarista. Como si el caos total fuera a apoderarse de la ciudad, en circunstancias que el cambio cultural en esto es clave. Es decir, depende en gran parte de todos los habitantes de la ciudad. Hubiera esperado una televisión informativa, que orientara a los santiaguinos de los diversos aspectos del nuevo sistema, y que no se enfocara sólo en los desentendidos, pánicos y pormenores logísticos del cambio.

Tengo la esperanza de que esta vez el país no se autoboicotee y podamos por fin acceder a un sistema de movilización de estándar mundial, que funciona con dinero electrónico, puntualidad y eficiencia. Y que la pesadilla de las alcancías con ruedas, las carreras de verdaderos muros de fierro y el ruido ensordecedor quede en el olvido.