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Video-Arte Low Tech

Tuesday, April 12th, 2005

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Entrevista a Annetta Kapon, por Jorge Hernández Cerda
* entrevista publicada originalmente en EAC MAGAZINE N° 3

Annetta Kapon es griega de nacimiento y vive en Los Angeles, Estados Unidos, desde 1980, donde enseña en el OTIS College of Art and Design. Dedicada a la escultura, las instalaciones y el video-arte, fue parte del VI Salón Internacional de Arte Digital en La Habana, Cuba (2004).Cuando fue seleccionada para este evento estaba feliz, ya que según ella, la carrera de una artista debe estar acompañada de un alto nivel de tolerancia a la frustración.

Justamente de eso se trata su obra Verbatim: por medio de imágenes formadas de texto hace sonar como ridículas aquellas cartas de rechazo enviadas por comités seleccionadores de distintos tipos de becas, fondos y concursos. Otra de sus obras, 405 North, 405 South, habla de aquellos momentos creativos solitarios y tremendamente productivos que, sin embargo, nadie paga. Ambas son tratadas con una simpleza y claridad conceptual muy low tech, que “se agradece” en la era de los efectos especiales y la parafernalia interactiva.

Cuéntanos acerca de tu videoarte …¿De qué se trata Verbatim?

Verbatim significa en latín trabajar por la palabra. Está hecho completamente de cartas de rechazo que he recibido luego de postular a trabajos, premios, becas o exhibiciones. Está estructurado de modo que todas las notificaciones de rechazo están juntas, luego todos los sentimientos de los comités están juntos y por último todos los gracias, gracias, gracias agrupados de la misma manera. La idea es poner lo negativo como esencia en el otro. A través de estas negaciones estoy hablando de la construcción de un artista, de una identidad. Paradojalmente, cuando ellos te niegan y rechazan te están diciendo al mismo tiempo que tú eres realmente un artista. Un buen artista. A pesar de que uno no exprese ningún sentimiento al postular, ellos (el comité, el cuerpo burocrático) sí lo hacen: “buena suerte”, “esperamos que te vaya mejor la próxima vez”, “por favor háganos saber acerca de su futuro trabajo”, “eres maravillosa, hay muchos artistas maravillosos”, “fue difícil elegir para nosotros”, “el suyo es un buen trabajo”, cosas como esas.
La música que ocupo en este video es muy graciosa, optimista y alegre.

¿Tiene este video algo de sarcasmo?

De sátira, quizás. Pero no demasiado porque pienso que mostrando las condiciones materiales en las cuales los artistas trabajan hoy en día – especialmente en los Estados Unidos que la gente piensa que son más fáciles, saludables, de mejor suerte porque “el capitalismo es genial” – se muestra una realidad y un retrato de los artistas en general, de fines del siglo XX. Los números hablan por sí solos: una carta dice “recibimos 500 postulaciones para dos becas”. Y esto no quiere decir, obviamente, que los 498 que quedaron fuera no sean buenos artistas. Por eso no nos sentimos mal si no ganamos un fondo o una beca. La mayoría es rechazada.

¿Qué hay con respecto a 405 North, 405 South?

En el mismo espíritu del anterior presenta las condiciones materiales con las que cuenta un artista en Los Angeles y algo poco usual: un momento privado. Como el momento privado de recibir cartas de rechazo de postulaciones. En este caso, es el momento cuando uno va manejando hacia o de vuelta del trabajo. Nadie te paga por ese momento, no estás dando clases ni enseñando, pero es un momento creativo que, sin embargo, no se reconoce. No es reconocido ni como público ni privado. Es un momento “entre” trabajar o estar en casa. Cuando vas a trabajar estás nervioso por llegar a la hora y vas planificando qué es lo que vas a enseñar. Cuando vienes de regreso del trabajo estás muy cansada y comienzas a soñar, y puedes hacerlo porque ya has hecho tu trabajo. Vienes más relajada, escuchando la radio, sin estar preocupada por el tiempo y por llegar a la hora a un lugar.

En relación al video mismo, muestra una carretera en la noche con luces rojas y blancas yendo hacia un lado y otro. Pero no es realmente una carretera, lo que hice fue estirar unas luces de navidad y ponerlas en una mesa. Con un amigo, cada uno agarró una punta en cada lado de la mesa y eso lo filmé. Entonces, esto es de muchas maneras low tech. Es digital, pero muy hecho a mano, sin trucos digitales, muy old fashioned. La idea es crear literalmente una metáfora que parte de la realidad y que dice “las luces de la carretera se ven como diamantes y rubíes”. Luego tú vas de compras y ves los adornos navideños y dices “estos se ven como diamantes y rubíes”. Finalmente, dices “la carretera SON adornos navideños”. Hay una similaridad de tres tiempos al poner los adornos estirados en la mesa, y situando la cámara muy bajo para dar el sentido de perspectiva.

Y el sonido…

Es una canción de amor en griego que se llama “amante adjunto”, que es una versión de la famosa canción de Stevie Wonder “Part time lover”. Nuevamente una metáfora de una metáfora. Ahora, la palabra “adjunto” está también asociada a “profesor”. Un profesor adjunto es un profesor que trabaja part time, es decir, que enseña sólo una clase. No tiene contrato ni seguridad social, y cada semestre debe inventarse un nuevo trabajo. Por eso que el título del video es tan importante, son la dos únicas palabras en inglés que juntas dan un sentido especial: amante adjunto. Por un lado, “adjunto”, una palabra que evoca trabajo, y “amante”, que evoca sexualidad. Sin embargo, las palabras de la canción no son traducidas a propósito para crear la idea de un extranjero en un país distinto, es decir, con cierto desacoplamiento.

¿Vas seguido a Grecia?

Sí, al menos una vez al año, a ver a mi madre.

En relación al coloquio, ¿qué te ha parecido esta experiencia, por qué decidiste venir aquí?

Me puse muy contenta cuando mis videos fueron aceptados ya que suelen ser rechazados. Siempre había querido visitar Cuba y esta es mi primera vez. Conseguí una visa por ser profesora universitaria y hacer investigación. Como debes saber, un norteamericano no puede visitar Cuba como turista. De este modo que esta ha sido una gran oportunidad para conocer. He encontrado el coloquio muy interesante, ya que he visto ponencias de varios latinoamericanos los cuales no suelen estar en las conferencias de los Estados Unidos. Allá me ha tocado ver trabajos de europeos y canadienses, por lo que estar en conferencias de chilenos, peruanos o mexicanos es muy nuevo.

También he estado algo impresionada con cierta falta de sensibilidad con temas feministas. He visto eso en el discurso tanto en el coloquio como en la experiencia de diseñadores gráficos. Y es algo quizás entendible, ya que por ejemplo, el tema del acceso a la tecnología es muy fuerte, qué puedas hacer o no frente a un computador es un sentimiento potente, es algo que llama mucho la atención. He visto, por ejemplo, que muchos de los artistas digitales son personas jóvenes y es algo que se refleja en sus trabajos.

¿Qué discurso de lo femenino puedes contrastar con el cubano?

Hay gente que tiene un discurso más crítico que otros. El que enseño en mis clases es crítico. Cuestiona la representación, por ejemplo, del por qué debo incluir piernas femeninas en una determinada obra. Qué quiero expresar y cómo lo hago. La pregunta por el significado más profundo de esto. Hablo de las políticas de la representación, las políticas del acceso.

Gritos en la pared de Leonardo Ahumada

Thursday, August 21st, 2003

Por Jorge Hernández Cerda
* entrevista publicada originalmente en EAC MAGAZINE N° 3

Leonardo Ahumada, diseñador gráfico, es un defensor y vasto productor del histórico género del afiche hace más de veinte años. Titulado en la Universidad Católica con un proyecto acerca la ilustración y su comportamiento como diseño gráfico, actualmente forma parte del Colectivo Bloc y ha publicado en revistas como Diseño e Index Latinoamericano, además de participar en bienales tanto en Chile como en el extranjero.

Aún cuando Ahumada ha diseñado desde cajas de fósforos hasta imágenes corporativas, son quizás sus afiches - o “gritos en la pared”- los que han quedado en la memoria colectiva de muchos. Presentamos en esta sección de EAC magazine dos galerías con afiches realizados entre los años 1988 y 2001 y una entrevista acerca de su trabajo y de aspectos de una pieza gráfica con la que uno se topa mucho, pero de la que en realidad, se sabe poco.

¿Cómo fue que comenzaste en el diseño de afiches?
En la universidad, una de las cosas más importantes que me pasó fue vincularme con la actividad cultural y política de los años ochenta. Sin embargo, en la Facultad la visión de la política tenía más de arte que de ideología y esa combinación generó eventos y actos poéticos de una belleza que hacía un notable contraste con la ferocidad con que la vida se vivía en las calles. En fin, en ese contexto se realizaba un mítico café concert cuya historia en el ámbito universitario lindaba con la leyenda. Cada 15 días, en viernes, se juntaba la música, la poesía, el teatro, la plástica y se celebraba el “acto de crear”. Para difundir esos eventos realizábamos unos afiches que luego se fueron haciendo tradición. Esa experiencia, junto con el conocimiento que iba teniendo de los ilustradores y afichistas de cuyas obras leía en paralelo con la actividad curricular normal (pasaba horas en la biblioteca hojeando revistas de diseño y arte) creo es la matriz de donde se nutre mi posterior relación con el género hasta hoy.

¿Qué status le asignas al afiche en relación a otras piezas gráficas?
El afiche tiene la característica de contar un cuento de una vez y suscitar en el espectador distintas sensaciones y connotaciones a partir del acto de vehicular una información. Siempre tendrá la carga de ser el guiño que el paseante se encuentra en un muro y que lo hace detenerse, a veces no porque el tema de que trate lo interpele, sino porque lo atrajo su forma. Puede llegar a ser un objeto plástico con valor en sí mismo y llegar a ser un fetiche, un objeto de culto, lo cual habla por sí solo de su importancia como objeto.

¿Qué estilos es posible ver en tus trabajos y por qué tendencias te sientes influido?
Es bastante evidente que he tratado de lograr una cierta relación entre el desarrollo de la ilustración y el afiche como pieza de diseño gráfico. También me ha importado trabajar el tema de las tipografías como dibujo, es decir, como imagen dentro de la composición, lo que pasa generalmente por dotar al afiche de una cierta autonomía y lograr que se revele como logotipo del tema al que alude la obra.

Acerca de las tendencias, es difícil precisar alguna en especial, pero siempre me llamó la atención la Escuela de Varsovia y su evidente influjo en la cultura europea desde la década de los sesenta en adelante. El hecho de considerar el afiche como un “evento plástico que se ve en la calle” creo que es muy marcador de una cierta manera de ver las obras y de enfocar el trabajo del afiche con una impronta de calidad artesanal, trabajado plásticamente y con una fuerte carga conceptual.

Hay además ciertos colectivos que han sido importantes como referentes, por ejemplo, el colectivo francés Grapus, creado en los tiempos revueltos de mayo del ‘68, el colectivo Push Pin Studio creado por Milton Glaser y Seymour Chwast en Nueva York a fines de los sesenta y el japonés Tadanori Yoko, figura que también me atrae por el desarrollo de sus collages y como asume la tradición de la estampa japonesa. En materia de ilustración, André Francois y, por supuesto, Folon y los españoles Mariscal y Peret.

Cuéntanos algo de la historia del afiche y a quiénes destacarías en Chile…
El afiche y su historia tienen antecedentes muy variados y una complejidad que va de la mano con el desarrollo de los medios de reproducción desde el grabado y el desarrollo de la plástica. La progresiva facilidad que dio la litografía (Senefelder, 1796) para reproducir las obras de los artistas hizo que ellos se volcaran a la creación de imágenes que servían para anunciar eventos de espectáculos. Tolouse Lautrec es un buen ejemplo de ello, fascinado por las estampas japonesas que se comenzaron a conocer en occidente luego de la apertura de los puertos de ese país. De ahí en más, el crecimiento de la actividad publicitaria le da un papel protagónico al afiche para cautivar a los consumidores.
La mayoría de los hitos históricos del arte moderno, como el futurismo y el constructivismo tienen su correlato en los afiches de esas épocas.
Me gustaría resaltar es el trabajo de la escuela Polaca (dirigida por Henryk Tomaszewski) y su influencia en el devenir del género en el resto del mundo, podemos llegar a admitir que su importancia es tal que marca una bisagra en el desarrollo del afiche contemporáneo.

En nuestro país no se puede dejar de destacar la obra de Allan Browne, Vicente Larrea, Rodrigo Baño (Concepción), Waldo González, Julián Naranjo, Guillermo Tejeda, Geraldine Gillmore y Pablo Lungenstrass (ambos miembros de “Bloc” en su momento) y tantos otros… hay una página denominada “El afiche Chileno” (www.elafichechileno.cl) donde se puede obtener más información sobre lo acaecido en nuestro país con respecto al afiche. También se puede mencionar la publicación del libro “Historia del Afiche Chileno de Alejandro Godoy.

¿Cómo han impactado las nuevas tecnologías en el oficio de hacer afiches?
Yo creo que este particular oficio, va de la mano de todas las mutaciones y cambios que sufre o siente la comunicación y en especial el avance de las tecnologías y los procesos de producción. Aún así, pienso que el afiche es un reducto donde todavía se puede desarrollar un trabajo bastante manual y cercano al dibujo y su huella. Es más, creo que la proliferación de soluciones mecánicas y digitales que en el diseño se hacen por defecto, propicia el que sea cada vez más necesario contar con hallazgos que nos hablen de la impronta humana, de la mano, del pincel y del concepto que puede estar detrás de todo ello.