Archivos de la categoría Chile

Si quiere hacer antropología en Chile, vaya al Costanera Center. Y escriba un libro.

La elefanta gris de Jumbo se ríe sola, es imbatible

Hasta que se abrió. Al menos el mall. Y con éxito total. No pude resistir la tentación y curiosidad, concurrí al complejo más polémico de los últimos años, el Costanera Center, enorme edificación a la que se ha adjudicado un gran potencial de descontento urbano. Sigue leyendo

Seminario de Investigación: Diseño y Etnografía

Rescatamos metodologías de observación para entender a las personas y sus necesidades de interacción, y así encontrar mejores e innovadoras oportunidades de diseño

Hoy concluyó el Seminario de Investigación: Diseño y Etnografía que enseño para el cuarto año de la carrera de Diseño Industrial de la Universidad Mayor. Este es uno de los programas académicos al que mayor tiempo de planificación he dedicado, ya que sintetiza en buena parte las dos profesiones que he fusionado en los últimos años, esto es, la Sociología y el Diseño. Sigue leyendo

En FILE 2010, Festival Internacional de Lenguaje Electrónico, São Paulo

El objetivo de este coloquio fue presentar panorámicas generales de un campo emergente en Brasil, Perú, Argentina y Chile como es el lenguaje electrónico y sus expresiones estéticas y culturales.

Fue una semana intensa en la metrópolis paulista. En la décimo primera versión del FILE, tuve el privilegio de abrir FILE SYMPOSIUM 2010 a través del “Coloquio de Arte Digital Sudamericano: Brasil y el Cono Sur Dialogan”. Sigue leyendo

Land-art en el kilómetro 300

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Los parques eólicos no son solo una solución de energía sustentable sino también espacios de una estética entrañablemente futurista.

En el kilómetro 300 de la Ruta 5 Norte de Chile, se encuentra el Parque Eólico Canela, una iniciativa de Endesa Eco para desarrollar Energías Renovables No Convencionales, que busca, según reza la placa del mirador, “promover y fomentar proyectos que utilicen tecnologías limpias y amigables con el medio ambiente”.

Diez molinos gigantes se pierden en el horizonte costero de la IV Región, mientras el Rey Eolo anima estas enormes aspas más altas que la Torre Entel. Al sonido del viento se suma un suave susurro de servomotores, amalgamándose en uno solo el soplido de las nubes y una fina mecánica eterna. El cuadro es un recorte del futuro, de un único futuro posible para aliviar la fiebre de Gaia. Un espacio en el que tecnología no equivale a depredación.

Si bien algunos expertos afirman que la tasa de energía eléctrica que estaba proyectada en este parque es muy inferior a lo esperado, vale la pena parar en el camino de La Serena a Santiago y contemplar este espacio de Land-Art.

Mirageman: nuevo héroe chileno

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Un héroe al estilo de Taxi Driver, un don nadie que en su soledad encuentra el camino hacia la realización.

Aunque quedé con muchas dudas luego de ver el trailer en YouTube, y sospechando que corría un riesgo al ver esta película, mi cercanía con las artes marciales y mi gusto por las películas que “le llevan combo y chuleta” me llevaron a tomar el Metro, bajarme en la estación Simón Bolívar y hacer el ritual completo del cine-consumo para ver Mirageman.

Al cabo de media hora comencé a ofuscarme con la cámara temblorosa y la predecible simplicidad de la historia. ¿No sería mejor ver esta película en DVD? ¿Para qué en el cine?

Pero a mi lado la gente comenzaba a reír. Por el humor blanco que tiene, pensé, en las secuencias de Mirageman en la prensa y los inocentes cambios de nombres: El Mercurio por El Neptunio, Cosas por Things, La Segunda por Segundo a Segundo.

Las risas también venían por las infaltables referencias al “flaite” chileno que tanto cariño ha cosechado en el imaginario del país y que compite codo a codo con la cazuela y la cueca. Pseudo-Robin es un “flaite” que se ofrece de asistente de Mirageman en sus aventuras, logrando un efecto de humor local al personificar al chileno “aperrado” y quijotesco que se mete valientemente en algo que lo supera.

Pero vamos a la historia, por precaria que sea. Antes, una aclaración: Mirageman es más bien un héroe, no un superhéroe. No tiene super poderes. No vuela ni escala edificios como araña. Anda en micro. Y trabaja como matón de discoteque. Es más bien un héroe al estilo de Taxi Driver, un don nadie que en su soledad encuentra el camino hacia la realización, sumergiéndose en las fauces de la criminalidad para rescatar a un inocente.

Lo interesante es que Mirageman es un experto en artes marciales. Su fuerza, agilidad y gestualidad es lo que salva a la película, habilidades que hacen gala en el más puro estilo de cine de kárate clase C. Como buen personaje clase C, apenas habla y cuando lo hace es mejor que pase rápido. Es su cuerpo y su máscara azul de bandera chilena quienes hablan.

La historia
Maco Gutiérrez es un solitario guardia del Passapoga que un día frustra por accidente un asalto en la casa de una conductora de televisión. Este hecho lo convierte en un famoso anónimo y estimula una notable mejoría en su hermano autista internado en una clínica. Sin pensarlo mucho, el invencible Maco se toma en serio el rol de héroe y junto con adoptar un traje especial, comienza a través de e-mail a recibir encargos que él gustoso resuelve. Un día, acepta la peligrosa misión de rescatar a una niña de una red de pedofilia. En esta aventura final, y luego de liberar a la niña, Maco recibe una bala en el cuello y se le ve caer a un pozo. Su cuerpo no aparece. Situación perfecta para seguir con la segunda parte en la que apostaría que Mirageman recibe ayuda médica en un laboratorio clandestino y recibe esta vez una habilidad sobrenatural para convertirse en un verdadero super-héroe.