La Dramaturgia Aumentada de TeatroCinema

Miércoles, Julio 21st, 2010

Ayer Martes 20 de Julio tuve la oportunidad de asistir a la función para TVN de “El Hombre que Daba de Beber a las Mariposas”, de la compañía TeatroCinema. Un año antes, no había podido calzar con las funciones de la primera obra de la trilogía, “Sin Sangre”, por lo que mi curiosidad por experimentar esta fusión de Teatro, Cine y Multimedia crecía y crecía. Había leído al paso algunas críticas que opinaban que en este tipo de dramaturgia experimental se perdía lo esencial del teatro como es su narrativa e interpretación, por efecto de la densa puesta en escena que implica la aplicación de tecnologías audiovisuales complejas. Pero la verdad es que nada se pierde si no que, al contrario, en esta obra se gana un despliegue estético sorprendente. La obra es un quiebre para quienes están acostumbrados al “tiempo real” del teatro, con una interacción de los actores en un espacio fijo y una escenografía clásica. Se trata de una pieza en la que los actores están literalmente metidos dentro de la pantalla, mezclándose de esta manera con fondos y planos audiovisuales diversos grabados en otro tiempo. Esto, como para empezar a hablar del juego de espacio/tiempo que propone la compañía. Ya en “La Rosa Púrpura Del Cairo”, Woody Allen (1985) usó creativamente el diálogo entre realidad y virtualidad al proponer un guión en el que su protagonista se escapaba de la pantalla del cine para convertirse en un ser real. En El Hombre que Daba de Beber a las Mariposas, este recurso se lleva al extremo, ya que se convierte a los actores en avatares de sí mismos, por medio de una técnica de sincronización y realidad aumentada que recién se comienza a ver en Chile. En términos de diseño de interacción, esta obra es un acierto absoluto. Pero no se queda en lo artificioso, si no que encuentra el punto de equilibrio preciso para no desvirtuar el género de la dramaturgia. La multimedia aplicada no opaca la interpretación de los actores si no que la potencia, expandiendo sus capacidades histriónicas, gestuales y líricas. El resultado es una atmósfera de sueño vívido que atrapa con una magia situada en una capa intermedia entre el cine y el teatro. Es la dramaturgia aumentada de TeatroCinema.