Culmina Taller de Diseño enfocado en Hospital Padre Hurtado y Fundación Los Jaivas

Este año el curso se volcó en profundidad a investigar y encontrar soluciones para la unidad Naneas del Hospital Padre Hurtado y la Fundación Los Jaivas

Luego de un intenso semestre de trabajo, la primera semana de diciembre las alumnas del Taller Integrado 2016 de la Facultad de Diseño UDD, en la sección guiada por los profesores Daniel Oliva y Jorge Hernández, hicieron la entrega final de sus investigaciones y soluciones de diseño, que este año tuvieron contrapartes externas (o clientes reales): la unidad de pacientes naneas del Hospital Padre Hurtado y la Fundación Cultural Los Jaivas. El curso de 15 estudiantes de las carreras de Ambientes y Objetos, Gráfico y Digital consolidó 5 proyectos de diseño, 3 para el hospital y 2 para la fundación de la emblemática banda chilena. 

Siguiendo un viaje creativo basado en el Design Thinking, que podemos dividir en 5 pasos no estrictamente lineales (Empatizar – Definir – Idear – Prototipar – Testear) (1), el taller operó en torno a dos encargos formales: el primero, cómo aportar desde el diseño en la vida de niños y adolescentes denominados Naneas (2), que se encuentran hospitalizados por largos períodos de tiempo producto de una mezcla de patologías, teniendo que en la práctica desarrollar su vida en el Hospital Padre Hurtado, así como también sus padres, abuelos u otra red de apoyo (los llamados “cuidadores”). El segundo, qué oportunidades de diseño surgen a partir del traspaso por parte del Ministerio de Bienes Nacionales de una tradicional casona del Barrio República a la Fundación Los Jaivas con el fin de habilitar un centro cultural que proyectará hacia el futuro el legado musical y educativo de la banda más popular de Chile.

Desde este “encuadre”, y luego investigación de escritorio, tormentas de ideas y  exhaustiva etnografía en los milieu correspondientes, se conformaron 5 grupos que trabajaron en depurados ejes temáticos: 1) “los cuidadores naneas”, 2) “los sistemas de información de los naneas”, 3) “el niño nanea y su espacio”, 4) “Los Jaivas y sus stakeholders” y 5) “los niños y Los Jaivas”.

Tomando como insight el valor de la visibilidad de la labor que realizan en el hospital los cuidadores de los niños naneas, el grupo conformado por Valentina Cood, Tamara Salcedo y Camila Simonetti ideó un “sistema de reconocimiento” al interior del Hospital para estos “meta-padres”, consistente en la entrega de un atuendo de trabajo y la disposición de un muro-locker para su guardado, que actúa como medio de comunicación del estado del paciente nanea: en espera de uso, en uso por parte del cuidador y entregado al Hospital luego de la alta del niño (a). De esta forma, el proyecto 24/7 no solo asigna a cada cuidador una prenda que haría más fácil la vida dentro del Hospital, sino que también rendiría un homenaje a la figura del cuidador nanea y a la profunda resciliencia que debe desarrollar en el tiempo de hospitalización y cuidado de sus hijos. Asimismo, el sistema busca fomentar una cultura colaborativa entre los cuidadores naneas y el personal del Hospital.

La investigación de la compleja situación de los niños naneas y sus cuidadores evidenció otra realidad consistente en la abundante cantidad de papeleo, trámites y almacenamiento documental con el que tienen que lidiar estos padres para dar continuidad a las atenciones que requieren sus hijos, lo que sumado a la crítica “condición nanea” profundiza la problemática de su vida cotidiana. Desde esta observación, el grupo de Constanza De Vidts, Francisca Garay y Carla Ragazzone se sumergió en los sistemas de información y desarrolló el proyecto Biblio Naneas, que se resume como una experiencia de digitalización y eliminación de documentos que promete atacar la “obesidad documental”, a través de un módulo que escanea documentos, una aplicación que organiza la información (tanto para los cuidadores como para los doctores) y una trituradora de papel que ayuda a “adelgazar” el ingente historial médico de los pacientes.

María José Gacitúa, Javiera Ulloa y Josefina Ureta analizaron la relación persona-espacio al interior de las habitaciones de los naneas, relevando como descubrimiento estratégico la necesaria e intuitiva apropiación que realizan los (as) adolescentes naneas de ese pequeño “milieu” en el que se encuentran hospitalizados y la espontánea personalización de ese ambiente que efectúan sus familias. Fue así como se dio origen al tercer proyecto para el Hospital Padre Hurtado, titulado Ninaru, el cual se define como un biombo separador que actúa como extensión del niño o adolescente y que cumple con una doble función: por un lado, permite ganar privacidad y, por otro, estimula la customización del artefacto por parte de pacientes y familias, canalizando hacia un objeto multifuncional esa emotiva “micro-cultura” pre-existente.

En la línea de trabajo con Los Jaivas, dos fueron los proyectos desarrollados.

En la temática de “Stakeholders”, el grupo de Angélica Díaz del Río, María Jesús Mora y Dominique Vignau puso la mirada en el entorno social de la calle República, donde se emplazará el futuro Centro Cultural, distinguiendo la presencia de los vecinos de la casa, entre los que figuran adultos mayores, estudiantes y un grupo emergente y de gran interés que son los migrantes (3). Atendiendo a este último segmento, se trabajó en un insight de corte sociocultural y se buscó la convergencia entre el discurso universalista de la banda y los anhelos humanos de estos nuevos habitantes de la ciudad de Santiago. Fue así como el grupo ideó Todos Juntos, una experiencia digital interactiva en la que los visitantes del Centro Cultural tendrían la posibilidad de dejar su huella en una pantalla que reúne “cometas” de diversas nacionalidades las que juntas forman la “constelación Los Jaivas”. La pantalla estaría dispuesta en lo que otrora fue una caseta de vigilancia, resignificando de esta forma el sentido del objeto, para transitar desde un “aquí los vigilamos a todos” hasta un “aquí estamos todos juntos”.

Finalmente, en la categoría de “niños y jaivas” el equipo conformado por Antonia Cruz, Antonia Mizón y Elisa Parot, empatizó con el segmento de niños comprendido entre los 6 a 8 años, etapa de la vida que se consideró fundamental para la asimilación del patrimonio musical del grupo viñamarino. Habiendo entrevistado a psicólogas, educadores y al creador de las portadas y universo gráfico de Los Jaivas – el “sexto jaiva”-, René Olivares, el grupo emprendió el camino para llegar a un prototipo avanzado de libro interactivo. El resultado es Wiphala, un libro infantil que en su primer tomo relata los tiempos de la fundación de Los Jaivas. Se enfoca en los personajes de la historia desde su niñez, en una clave emocional y apelando a sentidos distintos al auditivo para explorar el colorido mundo de la banda (tacto, olfato, visión). El libro Wiphala está pensado como un aporte al futuro centro cultural de Los Jaivas, al tener un fin educativo y al considerar dentro de su metodología, la participación de los miembros de la Fundación para su diseminación.

Cabe destacar que de manera paralela a esta sección, otras cinco duplas de profesores desarrollaron el Taller Integrado, con los mismos clientes y similares composiciones de alumnos con lo cual se generó una importante batería de proyectos para las contrapartes en las más diversas miradas dentro del diseño y outputs de productos.

A continuación, algunas fotos del proceso de trabajo:


(1) Tomado del Bootcamp Bootleg de d.school: Institute of Design at Stanford
(2) Naneas: Niños y Adolescentes con Necesidades Especiales de Atención en Salud.
(3) Tema cada vez más presente en la opinión pública y que con certeza será uno de los ítemes importantes de las próximas agendas presidenciales.

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